
Editorial Agosto 2023
Itinerario
Hay momentos en la vida en los que toca retractarse y replantear situaciones, toda vez que aquello por lo que vives en sociedad no ha sido modificado por quienes han tenido la posibilidad de hacerlo.
Hace cuatro años con motivo de una decepción ocasionada por quienes consideraba mis amigos, de quienes creía que estaban en el escenario social y/o político, por contribuir con la búsqueda de una sociedad mucho más equitativa y armónica, y no por ese resorte que estimula imperceptiblemente las fibras: el afán de poder-, dije quizás por acá mismo o en mis redes sociales, que no seguía apostándole a la política. Para quienes no lo recuerdan o lo ignoran, fui precandidato a la Alcaldía de Soacha y a fuerza de componendas o triquiñuelas se me impidió llegar a poner mi nombre en una consulta, un sondeo o una encuesta y se decidió por un candidato espurio que no logró mover las bases porque no tenía ni madera ni reconocimiento social para ese cargo.
Mis más cercanos seres queridos me lo aplaudieron y me estimularon a seguir ejerciendo el periodismo y a dedicarle lo mejor de mi vida, es decir de mi tiempo, a la Literatura; y así lo acaté y me lo prometí a pie de juntillas. Sin embargo, muy pronto comencé a sentir que me iba a fallar a mí mismo y a mis seres entrañables, por las mismas razones por las cuales había llegado por allá en mi adolescencia a querer participar en la transformación de la sociedad en la cual la vida me permite habitar.
A pocos meses de posesionarse la clase política del municipio y el departamento comenzó a horadarme los pensamientos que todo cuanto se había escuchado y leído no eran más que promesas de campañas, el intento por tratar de lograr convencer a quienes llegaron a los cargos uninominales o de las corporaciones municipales y departamental de llevar la ciudad a otro nivel, chocaba contra un muro de impenetrable desatención; apenas pude subir, como nunca antes una vez en cuatro años al quinto piso de la Alcaldía municipal y al despacho del Gobernador jamás, casi se podría decir que eso está vedado para un periodista alternativo, independiente o de un municipio, que pese a ser hoy la sexta ciudad del país en población, se le ve con el clasismo propio de nuestra nación.
Con la llegada de la pandemia y el enclaustramiento al que fuimos sometidos me concentré en darle forma y contenido a mi segunda novela, La urdimbre del hilo rojo, en la cual queda como el mástil de un acorazado la principal de las propuestas que tenía, aún tengo, para esta ciudad con el fin de no tener que meterle la mano en el bolsillo a los contribuyentes de manera tan absurda.
Una vez que fuimos saliendo de ella y en la búsqueda por recuperar una economía que se fue a pique porque dos de mis proyectos productivos (el uno de carácter gastronómico y el otro de carácter periodístico y publicitario) los cuales sucumbieron sin posibilidad alguna de retomarlos dada la duración de la pandemia, me fui contagiando del virus de la política y quise optar nuevamente por un escaño en el Congreso de la República en las elecciones de marzo de 2022, mas mi petición de aval no fue atendida por el movimiento político al cual lo solicité.
Fue entonces cuando me encontré con un par de amigos quienes me invitaron a impulsar la campaña de una aspirante al Senado, a lo cual puse como requisito inamovible el que sólo le brindaría mi respaldo, siempre y cuando ella se comprometiera a presentar mi proyecto de elevar a la categoría de Distrito Especial al municipio de Soacha, presentándolo una vez llegara al Congreso Nacional. Cosa que no hizo, como cosa rara en quienes vienen a buscar votos a Soacha, esta tierra falta de vergüenza, que sigue comiéndole cuentos a los pérfidos seres que solo saben embaucar al pueblo utilizando artimañas o a quienes por beneficios personales se prestan para traicionar a la ciudad, pues de antemano se sabe que las promesas se quedan en eso, sólo en promesas.
Acercándose las fechas establecidas para el calendario de las elecciones regionales 2023 puse en consideración de Fuerza Ciudadana mi nombre para la Alcaldía de Soacha, el mismo partido al cual le había apostado para ser candidato en las parlamentarias de 2022, con el ánimo de poder llegar a una consulta, sondeo o encuesta y tampoco fue estimado mi ofrecimiento; desde ese mismo momento me di a la tarea de acelerar algo que había propuesto a los integrantes del Comité Promotor Suacha Distrito Especial, crear un partido político, desde el cual teníamos la certeza que podíamos lograr la transformación de nuestra sociedad.
Fue así como se presentó al Consejo Nacional Electoral el Partido Equilibrio, una fuerza social y alternativa que buscaba entre otras cosas tener una alta representatividad del poderoso gremio del motociclismo de nuestra nación, pero los tiempos no nos dieron y nos llegó respuesta con posibilidades de alcanzar la aprobación o personería con argumentación jurídica, pero fue dada a pocas horas de la fecha de inscripción de candidaturas, es decir el reciente 29 de julio.
De esa manera fue que, sin querer ver los toros desde la barrera, decidí que mis proyectos y deseos de contribuir con el desarrollo de Soacha, del sector motero, la prensa alternativa, los sectores productivos y del campesinado de Cundinamarca, podían cristalizarse si llegaba a la duma departamental como diputado de este departamento.
Ahora sólo queda esperar que esa ciudadanía que reconoce un trabajo en diversas áreas y sectores respalde mi aspiración marcando en el tarjetón a la ASAMBLEA DE CUNDINAMARCA el logotipo de FUERZA CIUDADANA y el # 53, a sabiendas que en mí van a encontrar lo que me ha caracterizado, es decir la independencia con la cual puedo ejercer un correcto control político; la Capacidad demostrada como Director y Editor de un medio de comunicación independiente y alternativo que ha sabido destacar lo bueno y evidenciar lo malo del ejecutivo tanto municipal o departamental, así como de sus corporaciones; la voluntad, con la cual he venido aportando al deporte, la cultura, la recreación, el trabajo comunitario, el transporte, la salud, el medio ambiente, con proyectos y programas que no han sido tenidos en consideración por las administraciones municipales; y la Transparencia, a la vista de toda la ciudadanía desde hace casi tres décadas durante las cuales he venido luchando por un mejor vivir en esta ciudad que bien me supo acoger como uno de sus mejores hijos adoptivos.
Estoy consciente que es una lucha desigual, que me enfrento a los grandes capitales con los cuales se compran conciencias, pero confío en que esta ciudad y este departamento está despertando de su letargo y sabrá escogerme para defender los intereses de las clases más necesitadas. Ayúdame en este propósito, que con la voluntad divina por delante, y la tuya sabremos decir sí se pueden elegir verdaderos líderes sin grandes capitales.
Por: Ángel David Esguerra Tache. Premio Nacional de Periodismo ‘Antonio Nariño’ 2014 y 2017.

