¿cuál será el temor que sienten esos señorones que aun continúan controlando la política nacional desde el Consejo Nacional Electoral, que impiden la creación de un partido político como el que buscábamos tener en defensa de nuestros nobles ideales, para beneficio de las clases más necesitadas, reivindicando al Precursor de nuestra independencia y como representación del Gremio Motero?

¿Será que es cierto que esa especie de privilegio sólo esta reservado para quienes poseen enormes capitales económicos, y para  esos que dicen que son de grandes familias, como si la mía y la suya apreciado lector, por ejemplo, no lo fuera?

Tanto mi Señor Padre, así con mayúsculas, quien hoy está a punto de alcanzar sus primeros 90 añitos, como mi Señora Madre, también con Mayúsculas, con 86 hermosas primaveras a cuestas, son dignos representantes de lo que son las grandes familias de este país; ambos me enseñaron a trabajar de manera honrada, así como el temor y la confianza en la voluntad del Supremo Autor.

A ellos los vi doblarse el lomo y sudar, el bello sudor del pundonor, por alcanzar, sin ostentar, todo cuanto hemos sabido construir.

¿Será que no tenemos capacidad? Como si ser Director de un gran medio de comunicación como lo es este Informativo Presencia, que aunque no tenga el tiraje de uno de circulación nacional, sí tiene el honor de no publicar basura mediática, ni pornografía, ni ningún tipo de información amarillista, ni manipuladora, como si lo hacen los que respaldan a esa clase corrupta que tienen a un país tan lleno de maravillosidades en un atolladero y luchan para que no salgamos de él.

¿Será que no tenemos dignidad? Cuando nos hemos sobrepuesto a todas las maquinaciones y bajezas de quienes han buscado impedir nuestro trasegar político esperando que pongamos dinero sobre la mesa para otorgarnos un aval y persistimos en la búsqueda de defender a los más vulnerables, sin excusas.

¿Será que no tenemos voluntad? Cuando aun teniendo ínfimos capitales, si se compara con los vergonzosos miles de millones de pesos que malgastan los que quieren el poder para seguir enriqueciéndose porque su avaricia no tiene límite, seguimos empeñados en despertar conciencias, en sumar voluntades e insuflar corazones de esperanza, porque muy en el fondo los más necesitados quieren  contar con alguien que defienda el territorio en todas sus dimensiones y pueda gobernar para todos y no para unos cuantos, aunque  la problemática social y económica los lleve a recibir dádivas a cambio del respaldo en las urnas.

¿Será que no tenemos transparencia? Cuando durante casi tres decádas de ejercicio social jamás hemos pedido o recibido algo para beneficio personal, pero sí adelantando programas para niños, jóvenes y adultos mayores, en distintas comunidades, ejerciendo un periodismo en defensa de esas mismas comunidades de precario vivir; conviviendo con ellas en igualdad de condiciones, cuando hubiera podido volver al exterior a ejercer el periodismo que me hizo ganar prestigio y reconocimiento internacional, dedicándome a la literatura y a la fotografía paisajística en una paradisíaca isla caribeña.

Claro que todo ello lo llevamos en las alforjas de nuestra vida. Sin embargo, en el péndulo de este disertador Editorial, quiero ir al punto de origen antes de pasar al de la razón que en este proceso nos mueve a salir al escenario que nos toca por fuerza mayor, y al que nos acomodamos perfectamente, porque desde allí también hallamos la trinchera para defender el territorio.

En absurdas decisiones fueron otorgadas personerías políticas a más del doble de los partidos existentes, llegando a un total de 35, desconociendo nuestro proyecto, el cual cumplía con lo que el Consejo de Estado mediante Sentencia nos cobijaba, mientras se les entregó a otros de manera amañada.

El proyectado Partido Equilibrio, se quedó en el tintero, más su razón de ser, su esencia, seguirá en la búsqueda por alcanzar la dignidad social tan necesaria en todos los rincones del país; los tiempos para confrontar la negativa que impide nuestro deseo de concretar la aspiración de presentarme como candidato a la Alcaldía de Soacha, no nos daban para poder hacerlo con partido propio y así evitar lo que suele suceder, que mediante triquiñuelas, componendas o decisiones de dudosa transparencia desde afuera y a último minuto nos sea arrebatado un aval que se creía en el bolsillo.

Intentamos por intermedio de uno nuevo y cuando ya creíamos contar con la seriedad pactada, también se conjugaron voluntades aciagas; motivo por el cual decidimos buscar una curul como Diputado en la Asamblea de Cundinamarca, porque Soacha no puede seguir siendo desconocida o tratada como un municipo más desde la duma departamental y mucho menos entrar por la puerta trasera de manera abrupta como se pretende, a la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca.

Ahora bien, sabemos que nos volvemos a enfrentar como cuando lo hicimos con el voto en blanco en 2005, contra las grandes maquinarias, y volvemos a decir: esta no es una campaña de grandes capitales para comprar conciencias o encantar voluntades débiles, sino de mucha dignidad, de harta transparencia, de una gran capacidad y de enorme voluntad, para un pueblo que se cansó de ser manoseado con discursos semejantes a cantos de sirenas, que nos arrojan luego a un mar de voraces tiburones.

Hoy estamos poniendo en consideración de Soacha y Cundinamarca nuestro nombre, con la certeza que ya la ciudadanía está despertando y no quiere saber de votar sin responsabilidad por sus descendientes y por su territorio. Muchos han ostentando cargos, legislativos, ejecutivos y administrativos, teniendo la posibilidad de tramitar, ejecutar, canalizar recursos, presentar proyectos de ordenanzas, ejercer un control político transparente y equitativo, y sólo han pensado en su beneficio particular y el de un pequeño grupo de sus amigos y han abandonado su compromiso con el desarrollo del departamento, el cual anda a la zaga de otros de menor importancia estratégica. Cundinamarca necesita de una administración departamental que no brinde sólo desarrollo a la provincia de Sabana Occidente, ni que busque beneficios para los que diseñaron la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca, afectando a todos los otros municipios los cuales verán en esta figura territorial como les hace perder su autonomía y soberanía, convirtiéndose la misma en un doblegante peaje burocrático.

Es la hora de cambiar lo que se ha impuesto de manera absurda sobre el departamento. Vamos Cundinamarca a remover las estructuras afianzadas con la compra de votos, tu voto es tu dignidad, despierta!

Por:  Ángel David Esguerra Tache.    Premio Nacional de Periodismo ‘Antonio Nariño’ 2014 y 2017.

 

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