
Editorial Junio 2023
Han pasado cuatro años, raudos, desde que se fraguó mediante componendas y triquiñuelas, el desmonte de una candidatura legítima con la cual buscaríamos desde la Alcaldía llevar a Soacha a un nivel muy diferente del que ha vivido a lo largo de su historia.
Tiempo suficiente para que quedara en evidencia que quienes se aliaron en ese propósito muy lejos estaban de hacerlo ellos, porque no tenían las calidades y el reconocimiento social que pretendían con un candidato espurio, quien hoy por hoy apenas si recibe un irrisorio apoyo de 120 de votos en su intento por figurar como candidato a la Asamblea de Cundinamarca. Y muy lejos estaban también de hacer que los votos que recibiera Gustavo Petro fueran suyos,y me refiero a José Ernesto Morales.
Estábamos en lo cierto cuando dijimos que de la manera como se estaban planeando las componendas no se alcanzaría más de un concejal, pues la participación de los líderes de base no se estaba teniendo en cuenta y los jóvenes que se tomaron para sí los partidos y movimientos de izquierda y de paso los avales, no tenían apoyo de las comunidades.
Entonces dijeron que yo era el culpable de la venida a menos del caudal electoral que había alcanzado el candidato Gustavo Petro en esta ciudad en las elecciones de 2018, es decir, un poco más de 83.000 votos. Para lo cual siempre he dicho, una cosa es Petro y otra muy distinta quienes se creen él, porque se colocan su máscara para cazar incautos. Y que si yo era responsable de tal derrota, eso demostraba que yo tenía mucha mayor credibilidad que todos ellos juntos.
Hoy, las pugnas internas que se libran a diario al interior de la izquierda en Soacha le auguran una nueva derrota. Casi se puede asegurar que los partidos que conformaron el Pacto Histórico cada uno presentará su lista de candidatos al Concejo municipal, en 2022, ninguno saldrá a participar con lista cerrada como lo propone la Colombia Humana; eso de empujar a los que encabecen las listas sólo lo aceptan quienes bajo el rótulo de lo orgánico hacen carrera en las poderosas facciones que hoy tienen en vilo a la nación en medio de una polarización aberrante.
Para nadie es un secreto que la candidatura del hoy único concejal de la izquierda en Soacha, no cuenta con el apoyo de todas las fuerzas que componen el Pacto Histórico, eso quedó demostrado en la escogencia de la candidatura a la Alcaldía, la cual también es considerada una victoria pírrica, pues por un lado brilló por su ausencia la bellaca Representante a la Cámara por Cundinamarca de ese sector, cuando se dieron a conocer los resultados de la consulta de la Colombia Humana, en la cual quien resultara ganador obtuvo la tercera parte de lo que fue su votación para el Concejo Municipal hace casi cuatro años; y por otro se supo que la misma fórmula que aplicaron a mi candidatura a la Alcaldía, la pusieron en práctica para la escogencia de los precandidatos de esta tendencia.
Esta muchachada que hoy se ufana de hacer campaña mediante el descrédito del actual burgomaestre por la mala forma como se viene cobrando el impuesto predial y el reavalúo catastral, quienes dicho sea de paso pretenden desconocer la experiencia, la capacidad, la voluntad y la dignidad de quienes hemos ido construyendo a puro pulso un verdadero reconocimiento social, cree que el vigor juvenil y/o los pergaminos universitarios lo son todo, o que las redes sociales las cuales utilizan para atacar a una administración municipal, le dan el aval para tomar las riendas de la ciudad, olvidándose que ese camino ya lo hemos transitado quienes encanecimos haciendo tránsito por las lides políticas, o como decían nuestros abuelos, reconozcan que ya venimos de regreso.
No es erigiéndose como Youtuber, Ticktoker, Twitero, whatsappero, Telegramero o Instagramero que se planifica una ciudad; no es mostrando los errores que pueda tener una administración municipal como se saca adelante a una ciudad, ni desconociendo los avances que puedan haberse alcanzado en estos 42 meses, porque todo hiede y nada huele. No. Es de una gran falta de objetividad el desconocer lo que otro hace, sólo porque se quiere aplicar lo del “quítate tú pa´ponerme yo”.
Quienes hoy escogen ese camino son los mismos que se quejan cuando en medio de la polarización generalizada en la cual se debate este país, se le ataca por todos los flancos al Presidente de la República, cuando es esa sistemática práctica la que viene haciendo carrera en el ideario político nacional.
Es una lástima que hoy Soacha no cuente con una oposición objetiva, con Equilibrio. Lo digo porque tratando de sostener diálogos con análisis de fondo, le he escuchado a más de uno, que no quiere saber nada que tenga que ver con lo que se refiere al Alcalde, y por vía directa de su pésima candidata, a quien quizás se le puede valorar como una buena aprendiz de tecnócrata, pero que igual se le percibe una gran falta de autonomía o de discurso propio, ausencia de carisma y un total desconocimiento del cómo sacar adelante a la ciudad del varón del sol, sin tener que recurrir a seguirle metiendo la mano al bolsillo de los contribuyentes; es presciso decirle que fórmulas existen, y tenemos, para llevar a esta ciudad a un puerto seguro. Ojo, que el acierto de Saldarriaga que no se puede desconocer, es el haberse parado en la raya para evitar que las administraciones departamental y distrital se salieran con la suya en la consolidación de la mal hadada Región Metropolitana (RM), ente que apoyan casi la totalidad de los candidatos y candidatas que a fuerza de miles de millones de pesos quieren llegar a ser Alcalde o Alcaldesa de Soacha, apoyados por los que se tomaron para sí desde la provincia de Sabana Occidente el manejo de la administración departamental y pretenden continuar cuatro años más, mientras las catorce provincias restantes apenas si reciben las migajas que caen de la mesa y sufren el total abandono de las autoridades, las cuales sólo se acuerdan de ellas en tiempos de elecciones. Atenta Soacha, muy atenta, que esto no es juego.
Aquí valga incluir a muchos concejales o aspirantes, quienes en su afán de permanecer en la corporación o llegar a ella le ocultan a la ciudadanía que respaldarán a quien buscará imponer la Región Metropolitana, con lo cual están traicionando a Soacha, ya que la RM le quitará la autonomía y soberanía a la ciudad, constituyéndose en otro peaje burocrático más que le impedirá recibir de manera directa las ayudas, subsidios y cooperación que puedan llegar. Soacha entera debe saber que no se puede respaldar a candidatos que le venderán su heredad por un mísero plato de lentejas, que sólo se comerán los que le aprueben la inclusión en ese adefesio, del cual varios municicipios ya se han negado a ser incluidos en él o en ella.
Hablando de ello y ya para el cierre, quiero invitarles mis apreciados lectores, a que se preparen a soportar con temple los embates de unas campañas políticas que a fuerza de mucho ruido publicitario y enormes capitales los cuales deberían ser invertidos en obras y no en compras de conciencias, tratarán de hacerles cambiar de opinión; y recordar en todo momento, el cómo la mayoría de esos personajes tuvieron la oportunidad de contribuir con el desarrollo social de la ciudad desde las diferentes instancias de poder, pero que escogieron el camino fácil de su bienestar particular. Es la hora de pensar que Soacha debe tener la solvencia que le da la categoría de Distrito Especial, pero no de paz, sino cultural, académico, agroindustrial y turístico.
Ya veremos si es verdad que sabemos qué significa dignidad y cuánto entendemos por soberanía, o si pesan más unas cuántas monedas que un voto inteligente y en pro de una ciudad que mucho merece y espera de todos nosotros.
Por: Ángel David Esguerra Tache. Premio Nacional de Periodismo ‘Antonio Nariño’ 2014 y 2017.

