Del candidato puestero y otros oportunistas politiqueros

Apreciada Soacha, escribo estas líneas desde tus entrañas, esperando que este 27 de octubre sepas tener en cuenta lo que ha sido este período gubernamental y sobre todo los últimos meses en los cuales te han manoseado con insistente saña quienes pretenden encaramarse en tus destinos.

Directo y sin ambages voy a ponerte en contexto, como dicen en las esferas más altas de la corrupción, para que no vuelvas a caer en tentación y te dejes convencer que con un puesto laboral o un convenio estudiantil, ni cedas ante los TLCs que tanto acostumbran, me refiero a: Tamales, Lechonas y Cervezas. O al de: Tejas, Ladrillos y Cemento.

Empezaré por aludir a quienes habiendo ocupado ayer u hoy curules del municipio o el departamento, sin haber demostrado eficiencia alguna y siendo más bien invitados de piedra a la hora de presentar o debatir proyectos de acuerdo, aspiran seguir llenando sus bolsillos, dejándote en un caos mayor del que tenías cuando fueron elegidos.

Pero antes de ello, quiero referirme al candidato puestero, ese a quien nunca le ha dolido tu dolor, quien trabajando para la Secretaría de Salud, le importó muy poco lo que viene sucediendo con el nuevo hospital Mario Gaitán Yanguas; como le importó muy poco la vivienda de los trabajadores de la Administración municipal, siendo que podía desde la presidencia del sindicato defenderlos; o la problemática de los vendedores ambulantes, del microtráfico y otras no menos acuciantes, desde la secretaría de gobierno; quien hoy se encoge de hombros y da la espalda a más de 83.000 personas que en Soacha votaron en las presidenciales por acabar con una clase corrupta, porque se ha regodeado y apoltronado por casi 15 años en la burocracia oficial.

Hoy, comprobada su traición a las clases populares, sin discurso y sin testosteronas para asumir su encargo, al cierre de unas campañas en las cuales para bien o para mal la ciudadanía salió a escuchar propuestas, programas o la música de sus artistas en la plaza pública, a siete días de los comicios y viendo su pobre actuación, la cual sólo deja en evidencia que se puso al servicio de un candidato al Concejo quien se apoderó de la fuerza política más importante que se tuvo en el municipio, hasta que este último la usurpó y creó una presidencia colegiada al tamaño de sus ambiciones, con candidatos sin reconocimiento social, quienes sólo se lanzaron para plegarse al final a éste remedo de caudillo que astutamente supo poner de rodillas al Polo Demócratico Alternativo, convirtiéndolo en una mera tendencia, no queda más que decir: tendrá los votos de quienes aún siguen creyendo que eso es la izquierda, los de quienes votan por estos partidos como si fuera una secta y los de quienes parecieran estar allí pagos, para apoyar a un comodín en la búsqueda de evitar que el inconformismo reinante se oriente hacia el candidato, que a todas luces hace lo que debería hacer este impostor de la oposición y de la izquierda. Como será de pobre su candidatura, que ambos yendo a recoger firmas y a manosear a nuestra gente de la Comuna 4 dijo, estoy feliz conociendo la pobreza. Ojalá y ni un voto les dieran los más necesitados, quienes desafortunadamente esperan que alguien les ayude a cargar el pesado fardo que subsiste gracias a estos impostores.

A la Alcaldía municipal o a la Asamblea departamental no se puede llevar a quien tenga el mejor jingle o pague la mayor publicidad, ni a quien sea patrocinado por empresas de servicios públicos que vulneran el bolsillo de la clase trabajadora, sino a quien tenga reconocida solvencia ética y moral. Sabemos que hay candidatos que intentan hacerle fraude hasta a la MOE, porque lo suyo es el hambre de poder. Y de quienes ponen hasta a las curadurías a su disposición, para cumplir con sus propósitos tierreros.

El IMRDS no puede seguir siendo la catapulta para que un concejal inepto siga manteniendo a su gente y coaccionándolos a votar por él, por el bien de sus trabajos y por supuesto el de sus familiares; a sabiendas que ha olvidado sus compromisos con los cabildos indígenas que le dieron su respaldo, y el presentar proyectos o el ejercer el control social que tanto se necesita en la ciudad.

La Ciudadela Sucre y la Comuna 4 no pueden ser otra vez las que utilicen, como a cualquier apartado pueblo de la geografía colombiana, para subir de manera fraudulenta a personajes, como lo mostraban hasta hace poco las distintas tarjetas electorales y que ocultaron, pretendiendo evitar que esto siguiera siendo un documento público con el cual se comprobara que hubo corrupción en su elección.

Los habitantes de esta comunidad no pueden permitir que esto vuelva a ocurrir, ni dejarse comprar con promesas de lotes en zonas sin incorporación al casco urbano, ni por personajes que hoy van y los visitan, los ilusionan y mañana los dejan abandonados como lo han hecho por 35 años. Estas comunidades deben votar por uno de los suyos.

El Concejo municipal no puede seguir siendo, como hasta hoy, una corporación desde la cual se busque una pensión y una riqueza para sostener hasta a su sexta generación, con concejales de 12, 16, 20 y hasta 24 años, sólo aprobando acuerdos que lesionan los intereses de la ciudadanía, con propiedades que jamás pudieran ser obtenidas de forma legal, pero que en esta tierra en las cuales unos denuncian y otros cobran, nunca serán investigados por los órganos respectivos, y siempre tendrán dinero, incluso para financiar a otros candidatos de sus propios partidos, para que los empujen, pues las colectividades a las que pertenecen se le han retirado esos líderes que sí tienen seguidores. La ciudadanía clama por una renovación profunda de esta corporación.

Apreciada Soacha, muchos de ustedes conocen a quienes me refiero. Les agradezco que me hayan negado la legítima posibilidad de hacer politica, permitiéndome volver a ejercer un periodismo libre e independiente.

Por:  Ángel David Esguerra Tache

Premio Nacional de Periodismo ‘Antonio Nariño’ 2014 y 2017.

 

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