Luis Carlos Mosquera: desapercibido campeón del fútbol profesional colombiano

Si el balón de fútbol pensara y se deleitara evocando lo que han sido sus momentos más gloriosos, seguramente tendría la apariencia de lo que conocemos como carita feliz; no obstante, ese sentir que le ha sido negado al ícono del principal deporte del planeta tierra, le fue otorgado a quienes escribieron páginas memorables con sus fintas, gambetas y goles, pues van por la vida con la buena vibra a flor de piel, irradiando una musicalidad existencial. Eso es lo que se percibe en  Luis Carlos Mosquera, un caleño de 75 años que evoca con perenne jovialidad su paso por el Deportivo Cali, o mejor por la Amenaza verde, como se le conocía a aquella oncena cuando en 1965 alcanzó su primer título del fútbol profesional colombiano, y él militaba en la escuadra.

Lo encontramos en esa frontera invisible que une al barrio Satélite y el Villas de Santa Rosa de Soacha, ciudad a la que llegó para radicarse definitivamente y esto nos dijo en un diálogo coloquial que entabláramos con el fin de homenajearlo.

Estaba sentado sobre una inmensa piedra con latradicional elegancia que lo caracteriza; sin saludarlo lo abordamos, (yo iba con José Pardo, hoy candidato al Concejo Municipal de Soacha), y le digo, por lo que veo a usted debe gustarle el fútbol, pues esa carpeta con un jugador haciendo una media volea no la tiene sino alguien que ama a ese deporte, y se ríe mirándola, mientras comienza a andar a nuestro lado. 

Informativo Presencia: Don Luis Carlos Mosquera, ¿qué edad tiene? 

L.C.M: ¡Hum!, nací el 15 de enero de 1944.

I.P: Entonces ya tiene… 75. ¿Usted jugó el futbol profesional en cuántos equipos?

LCM: En Cali, no más.

I.P: ¿Usted es oriundo de la ciudad de Cali?

LCM: Sí, claro.

I.P: ¿Y jugó en el Cali en qué época?

LCM: En el Cali de 1965. – Dice con la inocultable vanidad de quien muestra su mejor emblema.

I.P: ¿Quienes conformaban la nómina en ese momento?

LCM: Era Isidro Olmos, el arquero; Omar Ayala, defensa; Joaquín Sánchez y Mario San Clemente, yo era suplente porque en ese tiempo jugaban nueve extranjeros, pa´dos colombianos era difícil, claro.

I.P: Había que ganárselo.

LCM: El mediocampo era Mario Desideiro, no sé si lo has escuchado “El Tranvía” y Mario Agudelo, un paisa. Adelante, era nada menos que Iroldo Rodríguez, brasilero, Ricardo Peñoti, argentino, Jorge Gallego, goleador, “El Tanque”, el duro, el duro.

Aquí valga decir que en los anaqueles de la casa verdiblanca se encuentra que este último, cuyo nombre real es Jorge Ramírez Gallego, pero que fue mayormente conocido como Jorge Gallego, es el mayor goleador histórico del Deportivo Cali​ (168 anotaciones) y uno de los cinco mayores goleadores en la historia del Campeonato Profesional Colombiano. Siendo una de las tardes más emotivas de los azucareros el partido contra su eterno rival, América de Cali, pues su equipo perdía 2 -0 a la altura del minuto 83 del segundo tiempo y en menos de 6 minutos logró remontar el marcador, saliendo Jorge Ramírez Gallegos como la gran figura del encuentro. Para mucha gente este Cali fue uno de los mejores de la historia, por la talla de sus jugadores y sus resultados en el campeonato nacional.

I.P: ¿Gallego era argentino también?

LCM: No, colombiano. – Entonces levanta la vista como vislumbrando algo en el horizonte.  El negro Gallego, Jorge Totogol Gallego… el otro era Bernardo Cunda Valencia, un paisa y Roberto Álvarez, un uruguayo.

I.P: ¿Me decía que el portero era?

LCM: Isidro Olmos, un gordo, argentino, un tanque, un gordote, pero bien colocao, no necesitaba estirarse ni nada, sino bien colocao.

I.P: Y usted, ¿jugó cuánto, un año?

LCM: No, yo estuve cuatro años, dos en las inferiores y dos ya en la profesional.

I.P: ¿Qué posición jugaba?

LCM: En ese tiempo era back centro, que ahora le dicen defensa.

I.P: Sí, defensa central.

LCM: Eso, en ese tiempo jugaba centro, ahora le dicen que defensa, en ese tiempo era marcar a presión.

I.P: Sí, sí, claro, ¿y subía a cabecear?

LCM: Sí y a anticipar. Ahora el entrenador ya no dice, márquemelo a presión, sino márquemelo frontal. Risas.

I.P: Sí. -Risas.

LCM: Tanto misterio, márquemelo frontal, o sea, frente a frente. Frontal con cosas que han sacado ahora nuevas. – Nos reímos analizando el rebuscado nuevo vocabulario del fútbol. Y retomamos.

I.P: Cuando usted jugó, ¿qué edad tenía?

LCM: Tenía como 22.

I.P: ¿O sea, que usted si vio la selección de Chile 62?

LCM: Sí, claro, la de Marco Coll, quien hizo el gol olímpico.

I.P: Usted ya estaba activo.

LCM: Sí claro, de ahí ya han muerto varios, murió Zipa González que era puntero…

I.P:¿El Negro Maravilla?

LCM: Delio también murió, Elso…

I.P: El Olímpico también murió hace como dos o tres años.

LCM: Marco, sí hace como dos años murió. Marquito. Oscar López también murió, uno que jugaba de defensa.

Llegados a la puerta de mi casa me pregunta: ¿para cuando le tengo los ocho mil del periódico?, me río y le digo, el sábado Soacha entera sabrá de su pasado futbolístico.

Y vuelve a mostrar ese semblante ufano que exhibe cuando se le toca el tema por el cual se entregó entero, mientras se va calle abajo, con el paso de quien sale del campo de juego faltando unos minutos, para que la tribuna lo aclame.